Si hay un viaje que anhelo desde casi mi inocencia, ese es El Transiberiano. Un expedición de mito en un convoy increible y lleno de historia.
Se prolonga una unos pocos días de ensueño, que hay que apartar con algunos tiempo de anterioridad y la billetera a rebosar.
Me sedujo el itinerario con Hércules Poirot, el personaje de la icónica Agatha Christie. Me obsesioné y tomé la decisión de que antes o después, haría esa ruta. Desgraciadamente todavía no se ha presentado la situación, pero llegará. lo tengo claro.
Recorrer la estepa Siberiana, traspasar Mongolia y llegar a la Gran muralla china. Visualizar el trío de países, degustar sus variadas formas de cocinar en su coche restoran. Sus convoy personales. ¡Guauuu!, Vivir esto si que no tiene costo.
Los primeros cuatro días, verás Siberia, sus bosques, poblados y estepas… La paz más absoluta; después, en el quinto día de marcha arrivas a Mongolia y descubres sus llanuras. Cuando se hace de noche ya estás en China y después de un parón de varias horas. Al día siguiente progresas la andanza junto a la Gran Muralla para arrivar al fin del camino, Beijing.
Un recorrido sin parangón desde mi idea. Con un aliciente positivo si vas en pareja.
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